
A los hombres nos gustan las tetas grandes… o no
Hieros Gamos
Este es un clásico que muchas de vosotras pensáis, que a los hombres nos gustan las mujeres con delanteras generosas. Dos hermosos cántaros de almíbar sexual a los que aferrarnos como si fuesen un sueño y nos fuésemos a despertar. Entonces ¿a los hombres nos gustan los pechos grandes? Pues la respuesta corta es un tanto gallega: depende.
Vamos por partes. Una cosa es la fantasía y otra muy diferente la realidad. Las fantasías ocupan un espacio inmenso en las mentes humanas, un mundo imaginario en el que nos dejamos flotar al ritmo de cualquier fetiche que no siempre está destinado a verse realizado. Por poneros un ejemplo, dos de las fantasías más recurrentes entre mujeres heterosexuales son la violación y el sexo con otra mujer y sin embargo esto no significa ni que queráis ser violadas ni que os apetezca comerle el coño a ninguna otra. Son sólo fantasías en las que la imaginación vuela por un escenario ideado e idealizado en el que todo mola y fluye. Pues con los pechos grandes pasa en principio algo parecido. No se trata de que nos gusten más o menos sino de que forma parte de ese imaginario popular en el que la tía más cañón tiene unas tetas impresionantes.
Ahora bien ¿y en la realidad? Pues la cosa puede ser muy distinta… o no. Como todo, depende del gusto personal de cada individuo. Hay a quien les gustan las mujeres de pechos gigantescos en los que perderse sin mapa, enterrar la cara en esas dos amorosas almohadas y olvidarse de que el mundo es mundo. También están a los que, al contrario, se les hacen demasiado masivos y prefieren pechos más pequeños y respingones, de esos que cuando se destapan están firmes y tiesos como los mástiles de un galeón, que parecen darte los buenos días al verte y casi te guiñan un ojo. También está el promediado de turno, al que le gustan más o menos grandes y muy firmes, de los que te pasan la famosa prueba del lapicero.
La verdad es que, al final, como con todo, lo que nos gusta es la belleza y ésta no entiende de estándares ni formas determinadas. La belleza en el cuerpo es el resultado de la armonía entre todos los rasgos: a una chica voluptuosa seguramente le sentarán mejor unos pechos más bien grandes mientras que a una chica delgadita le serán más armoniosos los pequeños; y aún con todo también habrán excepciones, yo mismo he visto chicas delgaditas con pechos grandes que resultaban una delicia a la vista y mujeres gorditas con encantadores pechos pequeños.
Y aún puedo ir más allá si tenemos en cuenta que en realidad lo más importante no es la belleza sino el atractivo, que son dos cosas que suelen ir de la mano pero no necesariamente. La belleza radica en la harmonía de las formas mientras que el atractivo es una cuestión de actitud.
Para finalizar voy a dejar claro una cosa que sí que es real e inmutable: a los hombres lo que realmente nos gusta no son las tetas grandes, ni los coños depilados, ni las melenas sedosas o los labios carnosos. Ni tan siquiera las piernas largas o las miradas penetrantes. A los hombres lo que nos gusta de verdad sois vosotras y vosotras sois mucho más que unos pechos, tengan el tamaño que tengan.