
Porno y arte
Hieros Gamos
He perdido la cuenta de cuántas veces he escuchado la famosa frase de “a mi el porno no me gusta, en cambio el erotismo sí” y nunca dejará de hacerme gracia sobre todo la cara de incredulidad cuando digo “pero si en esencia son lo mismo” porque sí amigas y amigos, el porno también es arte, pero dejad que me explique.
La RAE define el arte como
arte.
(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).
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2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
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En resumen el arte es la expresión de la naturaleza humana mediante el uso de medios artísticos. En este sentido, igual que se pueden expresar el amor, la ira, la codicia, el dolor, el miedo, la nostalgia… también podemos expresar el deseo sexual o simplemente la sexualidad.
Dándole sentido artístico podemos expresar el sexo de tres maneras diferentes. Cuando lo evocamos, cuando reflejamos sutilmente la idea, el sentimiento, la sensación del sexo es a lo que llamamos sensualidad. Cuando mostramos el sexo de una forma implícita sería el erotismo y si lo hacemos de forma explícita hablamos de pornografía.
¿Esto significa que las cadenas locales de televisión me están emitiendo programas culturales sobre arte los viernes de madrugada? Pues no, obviamente. Del mismo modo que la gastronomía o la música son ramas artísticas pero una hamburguesa de cadena de comida rápida y el reguetón no lo son.
No nos engañemos, casi todo en este mundo ha sido corrompido en mayor o menor medida por los devenires de los mercados y el porno no iba a ser menos, de hecho sin duda ha sido mucho más. Esta rama ha tenido que luchar contra la oposición de la sociedad conservadora, la estigmatización de lo inmoral, la prohibición… al final (y más bien al principio) se convirtió en un producto clandestino haciendo difícil desarrollar su potencial artístico pero fomentando su parte comercial: lo prohibido gusta y se paga por ello. Rápidamente cayó en la espiral de la producción de beneficios en la que prima la ganancia económica por encima de su valor artístico.
Pero sí, sin duda y a pesar de todo el porno en su base sigue siendo arte y cada vez lo vemos más claro con autores que han decidido desprenderse de los convencionalismos rancios dando rienda suelta a la creatividad en un campo tabú. Representar el sexo en el arte de una manera tan explícita siempre resulta un poderoso golpe que no deja a nadie indiferente.